Fornalutx
En esencia, Fornalutx, como Biniaraix, Llucalcari, Deià y Banyalbufar tienen una configuración urbanística de raíz musulmana, al igual que el diseño estructural de los bancales en los que se realizan las labores agrícolas y el regadío.
La sencillez de las casas del pueblo, su estructura arquitectónica muy simple y austera, con grandes muros hechos con barros y piedras, es un claro exponente de las típicas casas de montaña mallorquinas, reflejo de una forma de vida rural mantenida inalterable a lo largo de la historia hasta la década de los sesenta, ya en el siglo XX.
La agricultura basada en el cultivo de cítricos (naranjos y limones) y la recolección de aceitunas para hacer aceite, han sido, junto a la artesanía y la ganadería, los ejes de una economía de supervivencia basada en la austeridad.
El pueblo de Fornalutx fue galardonado en 1983 con la Placa de Plata por el Fomento de Turismo de Mallorca por la Defensa y Mantenimiento de la Villa, y de la Secretaría General de Turismo obtuvo ese mismo año el II Premio Nacional de Pueblos Embellecidos y Mantenidos de España.
En 1985 le fue dedicado el Premio Alzina por la labor en favor de la Naturaleza, premio que anualmente concede el "Grup Balear d´Ornitologia i defensa de la Naturalesa".